sábado, 11 de abril de 2015

RAMADÁN


El Ramadán es una tradición musulmana que debe celebrarse todos los años durante el noveno mes del calendario lunar. Este consiste en aquel período en el que los musulmanes realizan una serie de sacrificios en honor a Alá. Tanto hombres como mujeres deben realizar ayuno desde la salida del sol hasta el ocaso. Además deben dejar de fumar y de perfumarse.

Los musulmanes dejan de realizar todas estas actividades porque Dios así lo ha ordenado.

El ayuno resulta ser una parte crucial del Ramadán, y debe comenzar a cumplirse al llegar a la pubertad. Los únicos que tienen permitido no realizarlo son los niños, las mujeres embarazadas, los enfermos y los viajeros. Una vez que se ha escondido el sol es usual beber jugos o agua, los que se acompañan por dátiles, sin embargo, después de la Oración de la Puesta, es posible ingerir una comida completa. Posteriormente, luego de un descanso, los musulmanes deben acudir a la mezquita para la Oración Nocturna Especial.

Durante el período que dura el ayuno, los musulmanes deben continuar realizando sus actividades cotidianas en forma totalmente normal, sin embargo, existen algunos lugares en los que se ha decidido adaptar la jornada laboral acortándola dos horas.

Hacia el último día de ayuno, los musulmanes toman un baño temprano por la mañana e ingieren algo de comida. Luego, se perfuman y se visten elegantemente para acudir al lugar de la congregación del Final del Ayuno. Se dirigen a aquel lugar repitiendo incesantemente, “Dios es grande, no hay más Dios que Dios y sólo Dios merece toda alabanza”.

No sólo se realiza ayuno, sino muchos musulmanes realizan retiros y peregrinaciones, principalmente a La Meca (Arabia Saudí),  en las que el fin último es la alabanza a su Dios. Aquellos que realizan retiros pasan el día recitando el Corán con fervor, rezando oraciones extraordinarias, estudiando las tradiciones del profeta Mahoma y repitiendo frases de gloria y alabanza a Dios.

Durante todo el mes que dura el Ramadán los musulmanes reciben muchas bendiciones si cumplen todos los mandatos de Dios. Los más pobres y necesitados reciben mucha ayuda en ropa, comida y dinero por parte su comunidad. Ocurre que durante este tiempo fluye entre los musulmanes una energía especial que los convierte en personas más generosas y amistosas.






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